-I-
“El Nacimiento se compara al rocío, a la lluvia y al
germen”
Santo Tomás de Aquino, Super Isaiam ad littertam, 45
Como la escarcha sabe que el enigma del frío
descifra su secreto transitando hacia el alba,
Señor, tu Nacimiento, se compara al rocío.
Al calor de la siega es la nube que salva
-celajes con relentes del agua tempranera-
aromas de romero, de lises y de malva.
Como la lluvia sabe que al caer es arriera
de chubascos fecundos sobre el calmo retoño,
Señor, tu Nacimiento, semeja una aguadera.
Simiente en el sembrado, trigos para el otoño,
la tierra que se empapa cual arena en la orilla,
una vendimia antigua con un ramo bisoño.
Como el germen ya sabe que brota de la arcilla
el árbol de Jesé, vivero del que es Justo,
Señor tu nacimiento nuestra lucha acaudilla.
Haciendo de los astros un mirador augusto,
atalaya del héroe, del santo y del profeta,
una lanza en la mano sobre el pecho robusto.
ººº
Rocío, lluvia, germen, la tríada completa,
mas no se olvide el nombre que al yermo aboliría,
el nombre ante el que el Ángel, de rodillas respeta:
<Has hallado la gracia, ya no temas María>.
-II-
“Cristo, contrariamente a los que se vanaglorian,
quiso nacer en una ciudad oscura, y padecer oprobio en una ciudad noble”.
Santo Tomás de Aquino, S.T, III, q. XXXV, a. 7 y 8.
Fue Belén la asignada por linaje y promesa,
Monárquico abolengo, oblación a David.
Progenie y juramento que la historia atraviesa.
José y María oyeron: <¡marchad y concebid!>,
y fueron betlemitas los hombres, el pesebre,
testigos primordiales de la Perfecta Vid.
Fue en Belén. Que el profeta su oráculo vertebre:
<¡Casa de Pan te llaman, serás templo y palacio,
tu abad cuanto tu trono las obras de un Orfebre!>
Ciudad regia y sagrada como un iconostasio,
sacerdocio o realeza guardarán tus murallas,
un mugido de bueyes, un lucero topacio.
Fue en Belén, quede dicho, nació por dar batallas
en el tiempo oportuno de oscuras servidumbres
cuando enfermaba el mundo sin honores ni agallas.
Alumbró a los que estaban rumiando pesadumbres
<de asiento en las tinieblas y en sombra de la
muerte>.
Quito penas al alma y al cuerpo quitó herrumbres
ººº
Juramento o progenie, dejamé agradecerte
tus magos, tus rebaños, la pastoril pobreza;
traenós a la patria tu Belén claro y fuerte
la salud de sentarnos, Señor, junto a tu mesa.
-III-
“Querían por lo tanto conocer su
casa para acercarse a él con frecuencia conforme al consejo del sabio: <Y si
vieres un hombre cuerdo, madruga a él>”
Santo Tomás de Aquino, In Joan, I
Buscaban tu morada solariega y terrena.
<¿Dónde moras, Maestro, cuál tu puerta o tu umbral?
Velaremos las jambas como el guardia a la almena.
Si nos trazas un mapa, los lindes de un mural,
la senda peregrina para hallar tu cancela,
el viaje será presto, orante y agonal>
<¡Venid y ved mi casa en cualquier ciudadela>,
les respondió iniciando una lección eterna,
la lección salvadora que rescata y consuela.
Son cuatro los caminos. Como en una cisterna
donde se albergan capas de antiguos manantiales
dan bebida al sediento con prontitud fraterna.
Están las obras buenas, visibles y frontales,
el reposo del alma con fiel recogimiento,
el saborear dulzuras, cañal, cañaverales
de Dios, que no se deja ganar en sentimiento.
Y están los corazones levantados en vilo,
palpando con las manos como nos palpa el viento.
ººº
¿Dónde moras, Señor? Vuelve ya, pronto dilo,
en estas Navidades al pie de tu boyera
estaremos izando la Cruz y la Bandera
una moharra enhiesta con su alerta de filo.
Antonio Caponnetto
PIECECITOS
A doña Isaura Dinator.
Piececitos de niño,
azulosos de frío,
¡cómo os ven y no os cubren,
Dios mío!
¡Piececitos heridos
por los guijarros todos,
ultrajados de nieves
y lodos!
El hombre ciego ignora
que por donde pasáis,
una flor de luz viva
dejáis;
que allí donde ponéis
la plantita sangrante,
el nardo nace más
fragante.
Sed, puesto que marcháis
por los caminos rectos,
heroicos como sois
perfectos.
Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡cómo pasan sin veros
las gentes!
http://www.gabrielamistral.uchile.cl/poesia/ternura/casiescolares/Piececitos.html
SIN SABERLO ESTABA HABLANDO DEL NIÑO JESÚS...
Hola Tocayo.
ResponderBorrarMe enviaste tu poesía a mi celular. Salvos mensajes , no puedo leer nada más en ese pequeño visor; porque mi teléfono es pequeño. En una pantalla de Computadora leo cotidianamente cualquier cosa; en un celular no; Liliput supera mi paciencia de lector. Y menos aún leer una poesía, contar sus sílabas , buscar sus acentos y desentrañar su contenido.
Muy buen Alejandrino de Frodo. Sabés que soy muy apegado al endecasílabo; pero hay algunos alejandrinos que me gustan. Este es uno.
Feliz Navidad Poeta, y que Dios nos bendiga
Antonio Pestalardo